En una hora la tienes trabajando para ti en tres cosas de verdad: tu CV, una web, y lo que se te ocurra.
Lento para caminar, rapidísimo para instalar. Ábrele el chat, dile qué computador tienes, y te deja listo. Hazlo desde tu casa: la hora del taller es para crear.
Se descomprime y funciona. No instala nada en tu sistema.
¿No sabes qué Mac tienes? Menú de la manzana → «Acerca de esta Mac» → «Chip».
El programa que bajaste necesita una llave para conversar. No tienes que crear cuenta en ninguna parte: la pides acá y la pegas. Es tuya, nadie más la usa.
Lista. Esta es tuya:
Pégala cuando el programa te la pida, la primera vez que lo abras. Guárdala: no se vuelve a mostrar.
Le cuentas tu experiencia y lo escribe. Le pides cambios las veces que quieras: no se enoja.
Le describes lo que quieres y escribe el código. La abres en el navegador, funcionando.
Un juego, algo del trabajo, esa idea que tienes hace años. Acá es donde cae la teja.
Al terminar hay actividad recreativa y conversatorio: qué funcionó, qué salió pésimo, y qué haría cada uno con esto el lunes. Esta parte no se puede instalar antes.